Indonesia es un país muy especial; el archipiélago consta de más de 17.000 islas. Se considera el país insular más grande del mundo, pues tener tantas islas pequeñas lo convierte en el lugar más diverso si hablamos de culturas, sin mencionar que también se tiene registro de 700 idiomas diferentes solamente de ese país.
Por otro lado, los habitantes de Indonesia, en cuanto a aspectos físicos, una gran parte posee ojos de tonos oscuros, pero la tribu Butón que se encuentra en una isla asiática sorprendió al mundo por los bellos ojos azules turquesa que poseen sus integrantes y que fueron captados por el fotógrafo Korchnoi Pasaribu que viajó a documentar esta parte del mundo. Las fotografías tomadas llamaron la atención de muchos internautas y del mismo Pasaribu debido al maravilloso contraste de piel morena con los ojos azules de cada integrante.
Según explica el fotógrafo en su cuenta de Instagram, la tribu de ojos azules padece el Síndrome de Waardenburg que es un trastorno genético poco común que causa este color de ojos tan peculiar, pero además suelen estar acompañados de pigmentaciones en el cabello y la piel, e incluso puede provocar sordera. No hay quejas acerca de su visión, solo afirman que estar expuestos por mucho tiempo a la luz les provoca lágrimas.
Cabe mencionar que estas personas tienen otra particularidad: también poseen un tipo de heterocromía, es decir, tienen los ojos de diferente color, en este caso uno de color azul y el otro marrón o negro. Se sabe que el Síndrome de Waardenburg lo transmite uno de los padres, es decir, el gen defectuoso es heredado por el padre o la madre y puede afectar a ciertas áreas del cuerpo o, a la mitad del mismo. De cualquier manera los efectos pueden ser diferentes en cada persona.
El humus es un abono orgánico que se mayormente durante la primavera y el otoño. Se extiende sobre la superficie del terreno, regando abundantemente para que la flora bacteriana se incorpore rápidamente al suelo. Nunca se debe enterrar porque sus bacterias requieren oxígeno. Si se aplica en el momento de la plantación favorece el desarrollo radicular, por otra parte, al hacer más esponjosa la tierra disminuye la frecuencia de riego. Aunque se utiliza fundamentalmente para el huerto, el humus de lombriz es un aliado de excepción para el césped o las plantas con flor.
Durante miles de años distintos pueblos de África y China encontraron en la carne de lombriz un complemento nutricional que ayudó a sostener su población y cultura a pesar de las condiciones más adversas. Si bien el Imperio Romano fue el encargado de expandir su uso, el auténtico mérito se lo debemos a Egipto. Era tal el peso de este abono que Cleopatra designó la lombriz como animal sagrado. Una manera de protegerla de la mano del hombre y velar, de paso, por la fertilización natural de la tierra.
Una propuesta para mejorar la alimentación en países en vías de desarrollo podría incluir la producción de proteína de anélidos a partir de materiales que no implican costo como restos de comida, desechos de la huerta, cáscaras, hojas, pasto, papel y estiércoles de rumiantes. Por cada tonelada de estiércol fresco se produce 500 kilos de humus y 100 kilos de carne de lombriz. Cuando se hace la cosecha, una parte de las lombrices puede ser destinada a la continuidad del criadero y la otra a la elaboración de harina.
Para ser más específicos, algunos beneficios del humus son los siguientes:
Mejora la estructura del suelo: ayuda a mejorar un suelo arcilloso, aportándole un grano más arenoso, su textura mejora también la del suelo y combate la erosión. También nos permite trabajar el suelo con más facilidad y sin que oponga resistencia.
Aumenta la capacidad de retener nutrientes: procura la presencia de un microorganismo muy importante: las micorrizas, unos hongos que facilitan la absorción de nutrientes en la raíz y que colonizan el suelo, proporcionándole agua y nutrientes. Por este motivo, aquellas plantas abonadas correctamente con humus de lombriz cuentan con un porte mayor que las que no lo están.
Protege los cultivos o plantas: este abono orgánico tiene una capacidad antibiótica natural, por lo que mejora la resistencia de las plantas ante cualquier ataque. También es fundamental cuando trasplantamos, ya que ayuda a prevenir enfermedades propias de estos momentos de estrés en las plantas.
Ya hablamos de los beneficios, ahora pasaremos a explicar algo mucho más importante, su modo de uso. Dado que es un abono válido para casi cualquier planta, veamos en detalle cómo utilizarlo en diferentes escenarios.
Uso del humus en el huerto
Si queremos fertilizar plantas de huerto ya plantadas, lo ideal es distribuirlo sobre el suelo de cultivo utilizando una proporción que oscile entre el medio kilo y el kilo por metro cuadrado.
Si estamos en el momento de siembra, podemos aplicar entre 50 y 100 gramos directamente sobre el cepellón de la planta. No solo facilitará la germinación. También promoverá el crecimiento de la planta futura
Para frutales tanto de hueso como de pepita, es recomendable rastrillar la tierra de la base del tronco y añadir entre tres y siete kilos. Una cantidad que podemos administrar libremente, y que dependerá en gran medida del tamaño de nuestro árbol. Esta práctica también podemos llevarla a cabo con parras y vides, incluso sin necesidad de acolchar el terreno
Por último, si utilizamos humus de lombriz en el huerto, lo notaremos increíblemente en sus frutos. No solo serán de mayor tamaño sino que, además, tendrán más sabor.
Uso del humus en el césped
Independientemente si lo usamos para el cuidado diario o si estamos planeando resembrar el césped en cualquier época del año, la metodología no cambia pero si influye la cantidad que se usa. Mientras que si lo usamos como abono con medio kilo por metro cuadrado será suficiente, la siembra es más exigente. Para esta labor, necesitaremos unos tres kilos por metro cuadrado.
Uso del humus para plantas en maceta, plantas de suelo u ornamentales
Nuevamente y como sucede en el huerto, cómo usar humus de lombriz en plantas varía sustancialmente según sus características y lugar de plantación.
Las plantas en maceta necesitan una aplicación regular de humus de lombriz y en pequeñas cantidades. Lo ideal es aplicarlo cuatro veces al año, y empleando entre 30 y 50 gramos en cada dosis.
Para rosales y arbustos, lo ideal es aplicar medio kilo de esta enmienda en la base y alrededores.
En el caso de los árboles ornamentales, tendremos que acolchar la base del árbol y añadir entre dos y cuatro kilos al sustrato original.
Uso del humus en los trasplantes
El momento de plantación es uno de los más comprometidos para su salud. Habitualmente, el cambio de maceta o de lugar supone un estrés para la planta. Algo que le hace bajar la guardia y estar más expuesta a enfermedades y plagas. Algo especialmente sensible en plantas con raíz desnuda y árboles. Para ayudarles a protegerse pero, también, para promover el enraizamiento nada como usar humus de lombriz. Es recomendable hacer una pasta con agua y esta enmienda, y meter en ella las raíces antes de trasplantar. Se aconseja también realizar la mezcla en mesas de huerto o pequeñas macetas.
Como vimos, las plantas necesitan cuidados especiales para que puedan crecer sanas y fuertes. Tomemos en cuenta los consejos mencionados para no poner en riesgo la vida de la planta ni la nuestra por una mala manipulación.
Más allá de las causas debemos pensar en las consecuencias que dejan los incendios porque la vegetación que perdemos todos los días, aportaban oxígeno, capturaba CO2, sostenía el suelo y daba cobijo a una gran variedad de organismos. La pérdida de suelo por erosión es la más grave de todas las consecuencias de los incendios forestales ya que la destrucción de la estructura superficial del suelo y arrastre de cenizas origina una compactación que impide la penetración del agua, reduciendo así su humidificación, sin mencionar que las cenizas arrastradas por las lluvias provocan la turbidez de las aguas y las contaminan.
Los incendios forestales liberan a la atmósfera importantes cantidades de CO2, además de otros gases y partículas, lo cual favorece el efecto invernadero y el cambio climático. Las partículas de carbón y las cenizas en suspensión, tienen, por otro lado, un efecto perjudicial en la salud de las personas, especialmente en estos tiempos de pandemia que las afecciones respiratorias es el padecimiento más común.
Consecuencias positivas de un incendio forestal
Los incendios forestales tienen diferentes efectos sobre el medio ambiente, dependiendo de su tamaño y frecuencia. Aunque el daño para el medio ambiente de un incendio forestal es evidente, en ocasiones, también puede tener consecuencias positivas. Los incendios limpian la materia muerta o en descomposición, lo que permite que crezcan nuevas plantas. Es una forma de regeneración.
Otro beneficio es el mantenimiento del equilibrio del ecosistema al eliminar insectos nocivos y plantas enfermas. Al destruir árboles y arbustos también puede aumentar la luz que llega al suelo, lo que permite que crezcan semillas al cabo de cierto tiempo tras el incendio forestal.
En ocasiones, los incendios forestales aumentan la cantidad de diversidad de plantas y animales en un ecosistema. De hecho, algunas plantas necesitan un incendio para germinar y crecer.
Consecuencias negativas de un incendio forestal
Cuando la frecuencia de los incendios forestales en una región concreta es alta, el impacto puede ser devastador. Se interrumpen los ciclos naturales de los bosques y desaparecen las especies nativas, mientras que proliferan las plantas invasoras.
Los incendios forestales aumentan los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, contribuyendo al efecto invernadero y al cambio climático. Además, generan cenizas y destruyen nutrientes. Por último, los incendios en las zonas boscosas del planeta erosionan el suelo, propiciando inundaciones y corrimientos de tierra.
Las consecuencias de los mega incendios son desastrosas para los ecosistemas y la población. Ahora, Europa aparece como una de las zonas de riesgo susceptible de sufrirlos debido a las condiciones meteorológicas que se derivan del calentamiento global. Priorizar la preparación de la población y la prevención, invertir en los paisajes forestales para hacerlos más resilientes y resistentes a los incendios forestales, fomentar la economía circular y economías rurales sanas representan el camino para plantarles cara a estos incendios extremos.
Proteger el planeta es tarea de todos. Si hoy se quema un árbol, mañana debemos plantar el doble. Solamente de esta manera haremos algo bueno para todo ser vivo que habita en la Tierra, además de garantizar una vida más sana y con valores.
Todos tenemos una figura única. Al mirarnos al espejo podemos ver reflejado todo nuestro cuerpo con sus virtudes y defectos, entonces nos ponemos a pensar en la mejor manera de trabajar en nuestro físico yendo al gimnasio, haciendo dieta, someternos a cirugías estéticas, etc. Pero hay un detalle que no debemos olvidar y recae en el hecho de que el cuidado también debe ser internamente para mantener una vida saludable.
El tipo de cuerpo o somatotipo no debe condicionar nuestra salud, más al contrario, esto nos ayuda a cambiar los malos hábitos y ponernos metas para mejorar o cambiar nuestro estilo de vida. Aunque nadie puede darnos datos específicos del tipo de cuerpo que tenemos, la mayoría pueden ser clasificados bajo tres categorías: endomorfo, ectomorfo o mesomorfo. Entérate a continuación cuáles son sus particularidades.
Cuerpos endomorfos
Los cuerpos endomorfos son aquellos que tienen una forma robusta o redonda, por lo que es propenso a engordar y acumular grasa en la cintura y caderas. Algo de eso se le puede atribuir a un metabolismo más lento, los estilos de vida sedentarios y el exceso de calorías. Sin embargo, las personas de cuerpo endomorfo deben consumir alimentos saludables que combatan su natural tendencia a desarrollar grasa y retenerla. Una dieta y una rutina de ejercicio con un enfoque en la pérdida de grasa y el mantenimiento de un adecuado equilibrio calórico son claves.
Las sugerencias en cuanto a alimentación está relacionada con el consumo de proteínas magras, frutas y verduras ricas en fibra y grasas omega. La rutina de ejercicios debe estar focalizada en quemar grasa, preservar la masa muscular y promover la salud cardiovascular. Esto último es importante porque el hecho de que se acumule grasa en el cuerpo no quiere decir que debemos dejar de consumirla, pero si debemos prestar atención a las calorías que se consumen y las que se queman para tener mayor control sobre el peso.
Cuerpos ectomorfos
El cuerpo es delgado, estilizado y pequeño. Por lo general tienen un metabolismo acelerado, lo que juega un papel importante en el mantenimiento para este tipo de cuerpo. Por otro lado, es muy dificultoso subir de peso y desarrollar músculo; aunque el hecho de comer lo que queramos sin engordar ni hacer ejercicio pueda parecer una bendición, la realidad es que no es del todo bueno. Los cuerpos ectomorfos también necesitan realizar actividad física y llevar una dieta saludable para mantenerse sanos.
Los alimentos que se deben consumir son aquellos ricos en nutrientes y proteínas para mantener o reforzar la masa muscular. Si queremos ganar peso lo ideal es ingerir más calorías de las que queman para así lograr un desequilibrio energético, consumir carbohidratos buenos que son ricos en macronutrientes y granos integrales para contrarrestar los carbohidratos que no son beneficiosos.
La rutina de ejercicios puede variar de intensidad, pero lo recomendable es que sean intensos como el de levantamiento de pesas para aquellos que buscan aumentar de peso, además que son buenos para los huesos y articulaciones. Con la tendencia natural a ser delgado, es fácil asumir, erróneamente, que “estar flaco es equivalente a estar saludable.” El hecho de que pueda hacer lo que quiera con respecto a lo que come y a su actividad física, no significa que ello sea bueno para su expectativa de vida saludable.
Cuerpo mesomorfo
Este tipo de cuerpo puede considerarse como el término medio entre el endomorfo y ectomorfo. Los primeros son más robustos y los segundos son más delgados, los cuerpos mesomorfos se mantienen atléticamente en el medio, de hombros amplios y musculosos, semejantes a la letra V. Pueden aumentar y perder peso con facilidad, de manera que desarrollan músculo con mayor facilidad y no les cuesta tanto quemar grasa. Si esto le suena a perfección, se debe a que en muchas culturas, este tipo de cuerpo todavía es visto como el ideal estético. El gimnasio promedio está lleno de diferentes tipos de cuerpo que están haciendo todo lo posible para transformarse en este tipo de cuerpo.
La dieta ideal está enfocada en equilibrar el consumo de calorías para aumentar o bajar de peso, el consumo de frutas, verduras y proteínas. Básicamente debemos aprender a dividir los macronutrientes esenciales en partes, de manera que el cuerpo absorba los nutrientes necesarios cuando se realiza actividad física.
Cuando se trata de hacer ejercicio, el cuerpo mesomorfo tiene ventajas definidas. Sea cual sea el objetivo de acondicionamiento físico, para este tipo de cuerpo es un poco más fácil alcanzarlo. Para desarrollar músculo debe enfocarse en hacer menos ejercicio aeróbico y hacer más levantamiento de pesas. Para perder peso, correr o andar en bicicleta son buenas opciones. Las materias primas para ganar velocidad, potencia o mejorar su condición física están a la mano, solo se trata de emparejar la rutina de ejercicio correcta con sus metas personales de ejercicio.
Está claro que no todos los organismos son iguales ni tienen las mismas necesidades. Por ejemplo, una persona sedentaria no necesita comer lo mismo que una persona que se prepara para ser un atleta olímpico. Mientras reciben las indicaciones del médico o el nutricionista, muchas personas consideran que pueden recurrir, puntualmente, a modelos de dieta, de tal forma que puedan ir mejorando sus hábitos de vida, poco a poco.
Lo primordial antes de cualquier cambio físico es cuidar nuestra salud. Todo con medida y nada en exceso.
Es un verdadero placer verlo desde la punta de su pico hasta la hermosa combinación de sus plumas.
Cuando escuchamos la palabra “loro” nos imaginamos un ave con el plumaje colorido y nos genera una sensación de alegría o ternura. Pero si vieras a un pájaro con una mezcla de colores entre negro, rojo y gris, con un aspecto más parecido al de un cuervo, ¿lo primero que imaginarías sería un loro? Aunque no lo creas dentro de la misma especie existe un ejemplar peculiar.
Su nombre oficial es loro de Pesquet, aunque también es conocido como loro Drácula o loro aguileño, mide aproximadamente 45 centímetros de largo y pesa entre 680 y 800 gramos, tienen un pico largo y ganchudo, su rostro sin plumas y su gran cabeza le dan la apariencia de ave de rapiña. Se dice que no migra así que no hay muchas probabilidades de encontrarla fuera de su entorno natural o cautivo, incluso es muy difícil verlo en algún zoológico.
El loro de Pesquet es frugívoro, lo que quiere decir que la fruta es su comida preferida, pero no come cualquier fruta. Estas aves solo se alimentan de ciertas especies de higos, lo que ayuda a explicar por qué no migran y suelen quedarse en una sola área toda su vida. Esta también es la razón por la que son una de las tres especies de loros sin plumas en la cara porque la pulpa de la fruta podría enmarañar y pegar sus plumas.
Los habitantes de Nueva Guinea pueden verlos en algunos bosques, por lo general pueden divisar grupos de 10 a 14 descansando en los árboles y casi siempre se pueden encontrar al menos en pares. Los estudiosos creen que los loros de Pesquet viven entre 20 y 40 años y anidan en grandes árboles huecos y que solo se ponen uno o dos huevos a la vez, lo que significa que no se reproducen tanto como otros ejemplares, haciendo dificultoso el arduo trabajo por conservar la especie.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) ha catalogado al loro Drácula como una especie vulnerable que ya es parte de la lista roja. Esto se debe principalmente a la caza furtiva, así como la pérdida de su hábitat ya que los cazadores furtivos persiguen al loro Drácula por sus plumas, porque son muy apreciadas por los coleccionistas. Se cree que existen entre 20,000 y 50,000 loros de Pesquet en la naturaleza y su población continúa disminuyendo.