Ha terminado la XXXIII RAE 2019 – REUNIÓN ANUAL DE ETNOGRAFÍA – que tuvo su centro de acción en el MUSEF -Museo de Etnografía y Folklore – de Nuestra Señora de La Paz, e irá por las ciudades troncales llevando la temática de este año para aquellos que deseen indagar más en Expresiones: Cuerpos y objetos.
La cosecha de estas jornadas es abundante en
todo aspecto y también en moda (enfoque que toma este artículo), gracias a la
presencia de extraordinarios expositores todos profesionales titulados académicamente
en diseño de moda, antropología, historia, lingüística y más, que han aportado
con sus investigaciones y exhaustivo trabajo al perfil actual de lo que se
construye como moda, dando como resultado la visibilización de lo que podrían ser los atinos y desatinos
al momento de diseñar, con énfasis en
este último desde el lado ético más que el estético cuando se trata de
crear. Se tomó en cuenta que la moda ama
lo bello, lo raro, lo loco, lo extravagante e incluso la identidad del otro sin
tomar en cuenta el origen de su esencia o la cultura de la que procede, si hay
vaivenes, costumbres, historia de un día o de miles de años, sin dejar de lado
que también es sensible, fuerte y mucho más.
Cada quien crea desde su ser y, una parte de la moda actual pone pinceladas fuertes de culturas milenarias sin entender la lógica de lo que adhieren a sus prendas, por tanto, diseñar desde el saber de esas raíces tiene un gusto diferente, para eso la RAE dio herramientas este 2019 a borbotones. Eso sí, crear en lo alto de aquel soporte hace que el reto sea aún más grande, debido a lo cual, transgredir (que es lo que hace la moda) desde esa posición lleva a otros albores aún más sublimes. Y es que, cuando se entiende que cada textil u obra de una cultura es una escritura, ya no se cercenan palabras u oraciones enteras ya escritas, y la mirada del diseñador deja atrás el collage azaroso de lo que podrían ser vistas como medias silabas y vocales sueltas en su hermoso traje, para ir más allá, quizá para lograr sobre la pasarela con todas esas oraciones intactas una poesía única, y poesía es el tema de la siguiente RAE, no te la pierdas.
Sí, hablaremos de “bragas” y lo haremos desde la actualidad hasta nuestros antepasados…
El título de nuestro artículo no es casual, así
denominó su exposición el antropólogo y museólogo Milton Eyzaguirre Morales en
la XXXIII Reunión Anual de Etnología RAE en el Museo de Etnografía y Folclore MUSEF de
la ciudad de La Paz, siendo el tema principal de este encuentro para el 2019
las “Expresiones: Cuerpos y objetos”.
Eyzaguirre presentó un trabajo antropológico
sobre las “bragas” por demás interesante, tocó
entre muchos temas el “agua de calzón” que, actualmente es muy conocido
y se habla abiertamente de ello en redes sociales siendo blanco de memes
graciosos, pero el antropólogo contó
junto a una anécdota personal sobre el porqué este tipo de prácticas quedaron
en las tradiciones de forma íntima e incluso dejando de lado el interés de
estudiar todo en cuanto a la ropa interior.
La historia no acaba aquí, ¡los inkas usaban
calzones! -¿te lo habías preguntado?-, es probable que no, quizá diste por sentado
que como en el tiempo presente la gran mayoría usa ropa interior en las
culturas antiguas también.
Fotografia Sumaya Calvetty
Actualmente el mundo femenino, por muchas
razones, rebosa en el tema de ropa interior, y es que cuando se abandona la
niñez para habitar el nuevo cuerpo vestimos a éste con alguna de las infinitas
ofertas de ropa íntima, para apropiándonos de este nuevo territorio, la
transición se da ahí mucho más allá de los Secretos de Victoria. En la época del Inca había que ganar la ropa
interior, los jóvenes nobles eran
enviados a mostrar su valor yendo de caza sin armas, los cuales debían retornar
con jaguares, halcones o cualquier otro animal capturado a mano limpia y, para
festejar la hazaña, en diciembre participaban del ritual de la imposición de
los calzones para ser armados como caballeros; sí, había una “fiesta del
calzón”.
Como veras, hay tradiciones que cambiaron y otras no, pero siempre será importante la ropa íntima cuando los cuerpos abandonan su estado anterior.
Buenas vibras!
Portada- El wara o ropa interior Inca | Fuente: Indumentaria en la antigua cultura Paracas | Fotógrafo: Rebeca Carrión Cachot
Comenzó la pasarela más alta y larga de
Latinoamérica, Bolivia Fashion Week, moda, diseño, de diferentes partes del
mundo y por supuesto talento nacional que es digno de resaltar debido a que
contamos con grandes exponentes.
Rosita Hurtado dio inicio al día 1, con su marca Ixoye
colección denominada Retroactiva de alto impacto cultural de Latinoamérica en
toda su extensión debido a que priman emblemas nacionales como ser Rosita Pochi,
Los Abuelos Chiquitanos, los ángeles de las iglesias jesuitas cuyos estampados en
poleras, faldas y blusas hicieron un llamado de atención sobre la
revalorización de lo nacional, la colección fue acompañada en contraste con
algunas prendas de colores enteros acompañados de accesorios de colores lograron
una prolijidad en la pasarela.
La marca Lana Bolivia expuso prendas desarrolladas
por artesanos bolivianos, mostrando su talento y una gran calidad, lo que
debemos destacar es el uso de la de
alpaca 100% pura, tejida a mano. Entre la paleta de colores se encontraban las
grises, blancos, verdes, naranjas. Las prendas se encontraban combinadas con
estas gamas de colores además de accesorios como las bufandas que nos abocaban
a salir de los típicos colores cafés y negro en este tipo de prendas.
Una empresa que busca
dar una mirada hacia nosotros, nuestra riqueza natural y cultural es Walisuma,
espacio que colabora con varios grupos
de artesanos que trabajan por mostrar sus habilidades, conceptos e ideas
reflejadas en prendas con fibras finas de vicuña y la alpaca. Los accesorios
fueron de igual manera los protagonistas con carteras de cueros de todas las gamas
de colores y de todos los estilos, por lo que tuvimos una pasarela dinámica
quien nos aboco a ver de pies a cabeza todas las propuestas.
Como invitado internacional estuvo el diseñador
de Suiza Giovanni Lo Presti con su
colección denominada Jardín del Edén, quien desarrollo un proceso de investigación
profundo quien se adentró en varios libros y pinturas sobre cómo era
representado el jardín del edén, este fue su proceso conceptual cuya paleta de
colores fueron el verde, blanco, amarillo con toques especiales de colores y
texturas en las prendas como ser shorts, enterizos, chamarras y pantalones. El
diseñador causa impacto debido a que toda su participación en la pasarela se destacaba
a los modelos descalzos incluso el mismo diseñador.
EPSON cada vez inmerso en el mundo de la moda
bajo la técnica de sublimado presentó una colección en colaboración con la diseñadora
y Directora del BFW Pamela Alarcón con las prendas inspiradas en la danza del
thinku cuya mezcla e hibridación de texturas y colores hicieron una colección en
tonos, azul eléctrico, amarillo, naranja, fucsia, verde limón y rojo, además la
pasarela tuve un plus con esta colección ya que esta se paseó el New York
Fashion Week.
Joel Reyes el diseñador Dominicano presento su
colección denominada Sol y Sal y tuvo solamente 12 días para desarrollarla con
el fin de visualizar y promover a su tierra querida y lo cálido que puede ser
vestir piezas que te sugieran movimiento, picardía, calidez en esta temporada
con una paleta de colores amarillos, azules y blancos que fueron acompañados con
accesorios grandes y desarrollaron a mano por la diseñadora Rosa de Cristal.
La boliviana Erika Luz presento la colección Colores
de mi Bolivia, cuyas piezas fueron brillantes y con todos vivos acompañados de
accesorios y carteras que estilizaban y potenciaban la pasarela de la elegante
vestimenta de la chola paceña.
Carlos Sierra mostró su colección de varones denominada Resort 2020 las texturas hicieron una colección limpia y muy casual, es poco común en el mundo de la moda y principalmente en nuestro territorio propuestas para este sector por lo que llamo la atención. Las telas fueron de lino, con toques y estampados militares, la paleta de colores entre verde, amarillo, blanco, marrón o café muy claro .
Y por último. La pasarela brillo con Ágatha Ruiz de la Prada quien enamoró a todos con su alegría y diversión en la pasarela, con los tonos vivos y llenos de felicidad. En esta colección estuvo acompañada de algunos zapatos de cholitas paceñas en tonos amarillos y rojos, con los vestidos, enterizos, pantalones, sudaderas, todos las piezas en tonos brillantes, telas metalizadas, lentejuelas y estampados de comida y corazones, marca registrada de la diseñadora.
Este fue el cuadro del primer día del BFW larga vida a la industria de la moda en Bolivia.
A lo largo de los años el vestuario de la chola paceña siempre fue catalogado en Bolivia el más “costoso” pero uno de los más destacados.
Una de las prendas más importantes de la chola paceña es el sombrero borsalino, el mismo que tuvo un cambio muy sutil hasta la actualidad.
¿Te has preguntado cual es origen del sombrero borsalino?
Todo inicia en Italia con el diseñador Giuseppe Borsalino, quien fabricaba sombreros con diferentes estilos hechos de fieltro suave.
Casualmente un comerciante paceño que importaba sombreros tipo tongo para varones, realizo un pedido, el mismo que le llego en color café y pequeños. Esto genero un problema ya que la moda de ese entonces era el color negro y con un estilo como de Charles Chaplin.
Para no perder todo lo que había invertido decidió implementar algunos detalles, como cintas, hebilla de concha y lazos terminados en bolas (como actualmente conocemos los sombreros de cholitas). Cambio su público objetivo y de una forma ingeniosa convirtió su producto en tendencia para la chola paceña. Y es así como la moda del sombrero borsalino marca la década de los 30´.
Evolución de estilos
El sombrero borsalino siempre se caracterizó por su copa baja y posteriormente surgieron estilos como la copa media y la copa alta, esta ultima tuvo su auge entre los años 2001 y 2013, junto a esta tendencia las joyas también fueron innovando su estilo, los denominados ramilletes «topos» implementaron cadenas que colgaban de los lados de la joya, con un terminado de pequeños anzuelos de oro, esto con el fin de que el sombrero se viera más elegante.
El cierre del vestuario de la chola paceña siempre fue el sombrero borsalino el mismo que es adornado con ramilletes “topos” de oro, incrustado con perlas o chispas de rubíes.
Tendencias
Las fiestas folklóricas bolivianas como el Gran Poder, el carnaval de Oruro, Chutillos, etc. Son la matriz principal de la innovación de colores, de los clásicos negro, plomo oscuro, café chocolate, avellano y tabaco; a el plomo, azul, rojo, api y el color vicuña o dorado.
Si bien el sombrero borsalino no tiene orígenes bolivianos, Bolivia a través de la chola paceña, destaco este objeto como parte principal de la indumentaria de la misma, dándole un valor cultural y un significado importante.
El pasado viernes 19 de octubre, se llevó a cabo la XIV versión del desfile de moda de la Chola Paceña en la ciudad de La Paz.
Donde se presentaron distintas marcas con imponentes prendas, en una pasarela en forma de Cruz Andina.
Alrededor de 20 diseñadores mostraron atuendos para toda ocasión entre los que se destacaron los vestidos de novia y accesorios como ser carteras, zapatos, joyas, entre otros; llevando a la pasarela tendencias globales con su distinguido gusto y toque que las caracteriza.
Mantas con diseños coloridos, trenzados, bordados y tejidos hechos a mano generaron propuestas con texturas extraordinarias.
Polleras con distintas formas de bastas, sublimados y bordados, de varios colores entre los clásicos, negro, café, pasando por colores amarillos, blancos, turquesas, rojos, entre otros. Las telas que se emplearon tuvieron un proceso de selección de acuerdo a lo que nos comentaron sus protagonistas, dando un resultado estupendo.
Sombreros de distintas copas como ser altas y bajas, fueron mostrados en una amplia gama de colores innovando con modelos y accesorios complementarios como ser piedras preciosas incrustadas.
Centros con delicados detalles con acabados en flores y figuras que resaltan el singular movimiento de la pollera complementaban esta prenda, llegando a proponer una nueva tendencia para esta temporada.
Zapatos confeccionados de cuero, cristal sintético, tela, aguayo, charol, lana de vicuña, lana de alpaca, con suelas planas, y con tacos pequeños se impusieran en esta oportunidad. Así como los tan esperados botines que están de vuelta.
Joyería de oro y plata combinado con distintos materiales como ser piedras amatistas, piedras de esmeraldas, piedras granates, diamantes engastados, entre muchas otras, dieron vida a los ramilletes, prendedores o topos, aretes, anillos, pulseras. Joyas que fueron inspiradas en la cultura de Los Andes y que sin duda son una pieza muy importante dentro de la vestimenta de la Chola paceña.
Escarcelas o bolsos de la Chola paceña, como un accesorio que se ha usado desde siempre denominadas Chuspas y Wayaqas, fueron confeccionados en distintos tamaños y colores, para distintas ocasiones llevaban pedrería fina y bordados.
Y como un evento cultural típico paceño, terminó con una demostración de danza “La Morenada” haciendo gala de la moda de la Chola paceña.