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  • NADA ES IMPOSIBLE

    NADA ES IMPOSIBLE

    Los colores pasteles y los bordados resaltan en sus diseños; están trabajados a mano por maestros zapateros que han dedicado toda su vida a esta labor. Narda Paredes lidera el taller y está sacando su marca a flote demostrando que todo es posible.

    Narda Paredes es una joven paceña cuyo nombre fue muy mencionado desde finales de abril. Esto se debe a que presentó una colección de zapatos inspirados en los cholets de Freddy Mamani. Pero contemos su historia en orden cronológico.

    Es administradora de Empresas de profesión, pero siempre tuvo una pasión por los zapatos. “Aprendí a hacer zapatos en Perú, hice un curso de patronaje y luego me fui a meter a un taller en uno de los barrios más escondidos de Lima. Trabajé con verdaderos artesanos”, cuenta Narda. No tiene ningún título de diseñadora, es una verdadera zapatera.

    Todos los conocimientos adquiridos fueron puestos en su maleta junto a muchas ideas para poder ser creadas en nuestro país. Al llegar a Bolivia instaló su propio taller y buscó a los mejores artesanos para armar el mejor equipo.

    “La precisión para hacer zapatos es como hacer matemáticas. Utilizamos compás, reglas y programas tridimensionales. Si se arruinó ya no hay vuelta atrás, una vez cosido ya está. Es ahí donde trabajas para conseguir la calidad”, afirma la creativa. También resalta que sí existen diferencias entre un diseñador de indumentaria con uno de calzado. “El zapatero es más brusco, tiene que tener fuerza para armarlos. Además, tus manos agarran otras cosas, te vuelves duro”.

    La Embajadora de Brasil en Bolivia, Socorro Vila Magno, se enteró de la propuesta artesanal y buscó a Narda inmediatamente. Por esos días, a principios de este año, la diplomática estaba planificando un desfile de moda en homenaje a Freddy Mamani. La idea era crear una colección inspirada en los cholets y por supuesto la diseñadora aceptó sin pensarlo.

    La colección resultó impecable. Los colores vivos característicos de la nueva arquitectura andina fueron los protagonistas en los zapatos. “Los diseños mostraban la cultura tiwanacota en bordados y la pedrería representaba las potentes lámparas de los cholets”, cuenta Narda Paredes.

    Una revolución del color fue lo que sucedió en los zapatos y en realidad en todo el homenaje. “La gente en La Paz es muy conservadora y tenemos que cambiar eso, tenemos que vivir en color”, resalta la diseñadora. Este proyecto la impulsó a hacer lo que en un principio quería, dejar de lado el negro. “No me gusta utilizar el negro en mis zapatos, creo que con eso no generaría un factor diferenciador en mi mercado ni en mis productos. Negro y café encuentras en todos lados”.

    Con esto en mente y con su misma esencia, Narda Paredes lanzó su primera colección que plasma su propia historia. “Tú la ves y es muy ‘Narda’ (…) Mis zapatos son bien románticos, son bien a detalle, son bien femeninos. También reflejan a la mujer que los viste, una mujer fuerte y que no tiene miedo”, afirma segura.

    Los artesanos moldearon cada par de zapatos y trabajaron uniendo cada parte. Todos en el taller se autoexigieron para que el resultado sea perfecto. Cada diseño presenta un estado de ánimo. Se ven diferentes materiales que de hecho fueron difíciles de conseguir. “En Bolivia tenemos un limitante en cuanto a telas, hilos, pedrería y mano de obra, pero esto te obliga a ser más creativa”, dice Narda Paredes.

    “Lo primero que me dijeron es ‘no se puede’, pero te lo dicen porque es muy difícil hacer zapatos y la gente prefiere ahorrarse el trabajo desde el principio y directamente no hacerlo”, cuenta como anécdota Narda Paredes. “En Bolivia no tenemos las mismas facilidades que en Brasil, por ejemplo, que tienen una fábrica que se dedica a hacer todo para zapatos. Si acá pude hacer todo imagínate lo que podría hacer afuera, sería demasiado fácil y hasta perdería la esencia de autorretarme”, afirma.

    Narda Paredes está lista para competir en el mercado ofreciendo calidad y trabajo hecho a mano. Ya se está destacando del resto y está dando a conocer un nuevo potencial boliviano. “Este rubro es duro, pero nada es imposible”, concluye con firmeza la artesana.

    Buenas Vibras Bolivia

     

     

     

  • EL DAB 2018 GENERANDO TRENDING

    EL DAB 2018 GENERANDO TRENDING

    A pesar de que esta plataforma ya viene funcionando desde el 2013, este año el DAB llegó a la cúspide de los éxitos. El evento está muy vinculado con la cultura boliviana y busca incentivar este tópico con temas de moda.

    La moda es una práctica cultural y refleja el contexto de una determinada sociedad. “La moda refleja el humor de los tiempos, la estética, los pensamientos de la sociedad, la economía y los avances de la tecnología”, explica Juan Carlos Pereira, Director General del DAB. Diseñadores bolivianos proyectan con diseños de indumentaria la realidad del país.

    En esta edición participaron seis casas de diseño de autor: Carla Quiroga, Juan de La Paz, La Espina, Luis Daniel Agreda, Made in Chola y Weise. “En Bolivia se hace un producto muy bueno, muy fino; hay mucho talento innegablemente”, afirma el Director.

    Por tercer año consecutivo el desfile se llevó a cabo al aire libre y en un espacio cultural, el museo Casa Altillo Beni. “Intentamos que (la pasarela) sea lo más aterrizada a la tierra posible, literal no usamos ni tarimas”, cuenta Pereira. En cuanto a la iluminación, los miembros de la organización son muy rigurosos al pensarla y armarla.

    El DAB es una plataforma pedagógica. Según Juan Carlos Pereira el evento es considerado sustentable, “vemos de qué manera vamos a abordar la sustentabilidad y se empiezan a pensar en productos culturales justamente; como las exhibiciones, conferencias y desfiles”.

    Para la cuarta edición arribaron al país periodistas de las revistas internacionales más reconocidas del habla hispana. Entre ellas Vogue Latinoamérica, Elle México y Cromos. Además, entre los invitados especiales estuvieron blogueros del continente que vivieron la experiencia y contaron cada detalle mediante sus redes sociales.

    Las notas de todos ellos se hicieron virales en el mundo de la moda boliviana y esperamos que el talento nacional siga cruzando fronteras.

    Buenas Vibras Bolivia

    Fotografias Cortesia DAB

  • “MAJESTUOSIDAD ANDINA” EL PASO DE LA ARQUITECTURA A LA MODA

    “MAJESTUOSIDAD ANDINA” EL PASO DE LA ARQUITECTURA A LA MODA

    Un desafío creativo de moda hizo salir a Deanna Canedo Patiño y su equipo de maestros de sus zonas de confort. Las embajadoras de Brasil y Francia, Socorro Vila Magno y Angelique Wibaux, convocaron a la Casa de Diseño Beatriz Canedo Patiño a realizar una colección distinta que le brinde una identidad a la moda hecha en Bolivia. El reto era reflejar la arquitectura andina de Freddy Mamani en prendas de vestir.

    “Freddy Mamani pintó a la ciudad de El Alto y propuso que se puede vivir en color. Es un homenaje a su arte”, explica Deanna Canedo Patiño, Directora Creativa de la casa de diseño de alta gama boliviana. Un total de 10 cholets fueron visitados y estudiados para luego ser plasmados en moda. Cada cuadro de la exclusiva colección denominada como “Majestuosidad Andina” representa a un palacio andino.

    Las piezas cuentan con todo un diseño conceptual por detrás. Cada una fue trabajada por manos de expertos maestros costureros y con materiales de lujo. Los bordados están hechos con hilos chasmere y mohair italianos; las sedas de bambú y algodón provienen de Japón; y la alpaca es netamente boliviana.

    “Qué experiencia tan loca es innovar una cosa así en menos de un mes”, afirma sorprendida Deanna Canedo Patiño. La casa de diseño pasó de mostrar la clásica paleta de colores sobria a fusionar colores vivos y potentes como morado, amarillo y verde.

    Las piezas de diseño llevan líneas arquitectónicas, iconografía tiwanacota, tejidos en punto con textiles nobles, drapeados con seda y replican el brillo de los cholets con delicados cristales. “Esto es arte, es nuestra mano de obra”, comparte la directora creativa de la marca que ahora trabaja generando contrastes. Además, cada atuendo plasma la fachada y el interior de un palacio, son prendas con dualidad.

    El 26 de abril, día del gran homenaje a Freddy Mamani llevado a cabo en los espacios de la residencia de los embajadores de Brasil, el arquitecto asistió luciendo un traje negro ónix con ribete en baby alpaca rojo. La Embajadora de Francia, Angelique Wibaux vistió un atuendo de baby alpaca en el que predominó el morado. Ambas piezas fueron creadas exclusivamente por la Casa de Diseño Beatriz Canedo Patiño.

    La pasarela plasmó el mundo mágico de Freddy Mamani en bufandas, capas, abrigos suéteres y faldas y vestidos de edición limitada. La iluminación ayudó mucho a que el público aprecie los detalles trabajados a mano.

    La moda boliviana se está sometiendo a un renacer. “Es un renacer cultural y ancestral (…). Hay una necesidad de decir ‘vivamos en color’, tengamos eso en presencia y mostremos a nuestro país de la mejor manera”, concluye Deanna Canedo Patiño.

    Buenas Vibras Bolivia

    Ph. Rodrigo Roldan

  • VORAZ

    VORAZ

    El 28 de abril en Cochabamba se llevó a cabo el lanzamiento de la marca Voraz, una propuesta diferente creada para rescatar la cultura nacional. El evento se llevó a cabo en los espacios de la Casona de Santivañez.

    Voraz es una marca que busca hacer algo diferente. El objetivo de crear moda con cultura llevó a Sarah Oviedo, diseñadora de la marca, a investigar previamente el origen de los materiales y rescatar una parte de nuestra cultura de la que muy poco se sabe.

    La pasión por crear de Sarah proviene desde era una niña. Su hermano reconoció su talento en los dibujos que realizaba y le sugirió estudiar diseño de moda. Después de estudiar la carrera en la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) llegó a Cochabamba, pero puso en pausa su profesión para trabajar durante seis años como tripulante de cabina. Este tiempo lo aprovechó para conocer diferentes partes del mundo  y la vez que acrecentar su deseo de hacer algo por la riqueza nacional.

    El desfile que presentó para esta temporada otoño/invierno sirvió para lanzar a Voraz como marca. Está inspirada principalmente en nuestra cultura y los bordados. Para ello, se valió de artistas en el rubro como Walter Verástegui, un consagrado bordador orureño que lleva 40 años realizando bordados para el Carnaval de Oruro. Junto a él, que fue una pieza fundamental, Sarah logró crear una colección digna de ser mostrada al mundo entero.

    Las piezas presentan apliques y bordados a mano y pensados para que cada prenda sea única. Verástegui comentó que el resultado de cada pieza conlleva alrededor de un día de trabajo. Los materiales con los que se fabrican son hilo milán, piedras, canutillos y mostacillas.

    Sarah Oviedo presentó en pasarela la primera colección de la marca pensada para esta temporada del año. Camisas,  sacos, chompas de colores suaves, vestidos abrigados, además de accesorios, todos ellos llevan figuras que hacen alusión a la naturaleza y a seres mitológicos que lograron cautivar a los espectadores.

    El museo Casona de Santivañez fue el lugar escogido para que las modelos mostraran al público creaciones que rescatan nuestra cultura. El lugar aportó un aire mucho más cultural al evento.

    Sarah señala que Voraz es el deseo que ella tiene para rescatar no solo la mano de obra de nuestro país, sino también su historia y buscar las raíces que la nutren. Además, asegura que el aguayo no lo es todo. “No es lo único que tenemos y por no adentrarnos ni conocer nuestras propias tradiciones estamos dejando morir gran parte de nuestra identidad”, completa.

    En los próximos días la diseñadora viajará a España para realizar un postgrado. Sin embargo, también quiere aprovechar la oportunidad para llevar su colección completa y promocionar la marca además de lo bolivian handmade. “Como ser humano quiero ayudar a las personas que se dedican a hacer las cosas a mano porque es gente que tiene mucho que aportar al diseño”, indica.

    Sin duda, Voraz es una marca que pretende conquistar no solo al país, sino al mundo con sus diseños exquisitos, valiéndose de nuestra cultura y nuestras ricas tradiciones.

    Montserrat Martínez

    Ph. Fabiana Renjel

    Buenas Vibras Bolivia

  • MÚSICA PARA LOS NUESTROS

    MÚSICA PARA LOS NUESTROS

    Cuando eres menor de edad la música es otra cosa, te llega de forma diferente. Uno ve películas, conciertos en la tele y se imagina un mundo. Aprovecha de los conciertos grandes, en el stadium, en el Teatro al Aire libre, en los espacios municipales, donde se pueda.

    Pero, ¿qué tipo de música es la que se les ofrece a los chicos de colegio?, ¿hay una verdadera oferta por parte de los espacios municipales y privados para los jóvenes que no sea el cantante de moda de reguetón o las bandas del exterior? Lamentablemente y con todo el conocimiento de causa me atrevo a decir que no y si es que pasa es realmente un milagro.

    Eventos a nivel nacional gestionados de forma independiente como “Timpano íntimo” en Santa Cruz o “Llajta Rock” en Cochabamba son quizá algunos de los escasos ejemplos y ojo que estos son eventos auto gestionados que pueden o no tener colaboración de las autoridades, pero que indudablemente no son una iniciativa de quienes tienen en su poder espacios de difusión masivos y presupuesto para ejecutar.

    Mucho de esto está relacionado con quienes tienen la difícil tarea de proponer actividades de difusión masiva en Bolivia, que como haría cualquiera gestionan eventos que incluyen la música que es de su agrado personal y organizan eventos que emanan de su propio criterio. Nuestras autoridades convocan para sus eventos masivos a bandas con años de trayectoria como Los Kjarkas, bandas siempre folclóricas o bandas de cumbia; los espacios para el resto son realmente limitados o directamente no existen, quizá porque las personas a cargo de la decisión de a quien contratar para sus eventos masivos tampoco conocen la oferta nacional de bandas fuera de la cumbia, el folclore y el reguetón. Considero que este es el gran cáncer para el crecimiento de la difusión musical boliviana en todos sus géneros.

    Ph. Marcio Cornejo

    Uno desarrolla el gusto por determinado estilo de música y por ciertos artistas en específico cuando es niño o adolescente, porque todos tenemos una canción para cada momento de la vida que en época de colegio es una montaña rusa. La canción de tu promo, la de tu primer amor, la de las primeras fiestas con tus amigos o la de tus viajes. Podría ser de un artista nacional pero no lo es y no es porque no conoces alguno. Entonces empiezas a creer que en tu país no se hace música, que todo lo que entra por tus oídos, sobre todo si es bueno, viene de afuera y eso además de ser una gran mentira es un desperdicio de esfuerzo para quienes estamos del otro lado buscando hacer de lo nuestro algo que perdure en el tiempo. Queremos que la gente con los años genere el mismo gusto por tu música que por la música que llega de otros lugares del mundo.

    Hacer un cambio por parte de las autoridades por ahora es una utopía. Imaginar que la gente adulta de un día para el otro va a pagar por ver un evento con solo bandas nacionales cada fin de semana es un sueño imposible aún; cambiar la mentalidad de los más pequeños en cambio es más probable.

    Ya sea mediante la iniciativa pública, y siendo más realistas, desde la privada; este podría ser un nicho de mercado interesante. La organización de eventos que incluyan en su grilla a artistas nacionales, pero dirigido a públicos jóvenes y menores de edad, eventos que se hagan en coliseos, en los patios del colegio y en las universidades son los que hacen falta para afianzar el lazo entre el público y el amplio abanico de artistas bolivianos que tienen productos dignos de exportar, de escuchar y de corear en vivo. Esto podría ser altamente beneficioso no solo para quienes hacen música en el país y buscan consolidar un público constante y perdurable en el tiempo, sino también para los educadores y para las autoridades que están en la obligación de buscar actividades recreativas positivas para los jóvenes.

    Ph. Enrique Espinoza

    Les aseguro que sería una gran experiencia para chicos de colegio asistir a conciertos constantes con bandas bolivianas y en el caso de las empresas privadas, también estoy segura de que los papás pagarían por entradas a festivales que ofrezcan entretenimiento saludable para sus hijos. Chicos que aún no pueden ingresar a clubes nocturnos se quedan sin la posibilidad de ver en vivo a sus artistas locales y con suerte los conocen cuando cumplen la mayoría de edad porque el hábito no ha sido inculcado a tiempo, sobre todo en las ciudades que no forman parte del eje troncal como Oruro, Potosí, Beni, Chuquisaca, Tarija y Pando. Asistir a un teatro con butacas tiene un gusto especial pero tampoco te da la experiencia de un concierto en vivo; un adolecente busca saltar, cantar a voz en cuello y divertirse.

    Todas las bandas bolivianas estarían entusiasmadas con este tipo de proyectos que son los que hacen falta de verdad en nuestro país. Volcar toda nuestra atención a las nuevas generaciones (mientras más jóvenes mejor) es el camino que creo prudente para ver resultados a futuro que nos beneficien a todos. Ojalá alguien lo considere.

    Joaquina Revollo

    Buenas Vibras Bolivia